lunes, 2 de diciembre de 2024

Tema 304 PLAN INTEGRAL DE FORMACIÓN PRIMER CURSO. Tesis 4 . Significado del término Evangelio, historicidad, origen,composición y datación (1)

 

Tema 304. Tesis 4 . Significado del término Evangelio, historicidad, origen,composición y datación (1)

 

1Los Evangelios Sinópticos, compuestos a partir de la catequesis primitiva, y de cuya historicidad no se puede dudar, nos transmiten fielmente la vida y enseñanzas de Jesús,

2aunque las coincidencias, divergencias y dependencia mutua (problema sinóptico) puedan ser explicadas de diferentes maneras.

3Si bien muchos autores niegan las atribuciones tradicionales y situan su composición después del año 70, tales argumentos no se imponen necesariamente.

 

1.  los evangelios y su historicidad

1.                     1.1   El género evangelio

1                      1.2 La composición de los Evangelios

1.                     1.3 La historicidad de los Evangelios

2.  el Problema sinóptico

2.                   2.1 Planteamiento del problema

2.                    2.2 Distintas propuestas de solución

3.  autores y datación de los sinópticos

3.                    3.1 Las atribuciones tradicionales y su solidez

3.                    3.2 Cuestión general de la datación de los Sinópticos

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pontificia Comisión Bíblicaa, Sancta Mater Ecclesia (DS 4402-4407)

Respecto al problema sinóptico las diversas introducciones ofrecen muchas explicaciones, pero sugerimos, por su brevedad y por permanecer abierta a más posibilidades:

D.l. Dungan-J.S.Kloppenborg,  «El  problema  sinóptico  ¿Cómo  se  formaron nuestros evangelios?», en W.r.FarmEr (ed.) Comentario Bíblico Internacional, Estella (Verbo Divino) 1999, 1119-1127.

 

1. LOS EVANGELIOS Y SU HISTORICIDAD

El género evangelio

El término evangelio en griego significa literalmente buena noticia, y en el NT se concreta como anuncio alegre por la venida del Reino de Dios (Mc 1,14), de la redención (Lc 2,10s), del cumplimiento de las promesas (Rm 1,1-3) o la salvación eterna que nos ha concedido Cristo (Ef 1,13; 2 Tm 1,10). Ya en los antiguos autores eclesiásticos significa la narración de los hechos y la enseñanza de Jesucristo, es decir, el libro que contiene la buena noticia (S.JuSTino Apologia 1,66), aunque también lo empleen como enseñanza contenida en la predicación de Cristo (S.irEnEo Adversus Haereses 4,37,4).

La Iglesia ha reconocido sólo cuatro Evangelios, o mejor, cuatro libros de un solo Evangelio. Proliferaron en los primeros siglos del Cristianismo evangelios apócrifos, algunos del siglo II, que la Iglesia rechazó muy pronto. Ya en los escasos textos que quedan de autores cristianos del siglo I encontramos referencias a fragmentos de los Evangelios, en número creciente a lo largo del siglo II.

El evangelio responde a una categoría del todo peculiar. Participa del Bios o biografía helenística, pues presenta los hechos y palabras de un personaje, de Jesús, pero no explica su desarrollo, psicología e influjo que sobre él ejerció el ambiente. Tampoco es un mero memorial antiguo, como colección de dichos de Jesús, como si fuera una antología de sentencias, aunque las contenga. Tam- poco es una mera exposición doctrinal, ni una mera obra de historia: contiene las enseñanzas de un maestro, al mismo tiempo que una serie de sucesos sin atenerse escrupulosamente a la cronología y topología exacta. En este sentido se parece más a la historiografía griega que a la actual, o que a la romana (relacionada con la retórica y elocuencia). En cualquier caso sí es historia en cuanto que el evangelista ni quiere inventar, ni engañar, ni escribir un producto de su fantasía. Es ciertamente un testimonio de fe, pero de una fe que parte de hechos verdaderos, de la vida, la muerte, la obra y el mensaje de una persona, Jesús de Nazaret. El evangelista quiere situar al lector ante Jesús para que crea en Jesús, como ha hecho el mismo evangelista.

La composición de los Evangelios

La instrucción Sancta Mater Ecclesia describe en tres pasos el itinerario que siguen la vida y doctrina de Jesucristo hasta llegar a nosotros. En primer lugar el Señor escoge a los discípulos que le siguen desde el principio y vieron sus obras y palabras. Al exponer su doctrina Jesucristo se adaptó a las formas de pensamiento y expresión usuales, para que sus enseñanzas quedaran firmemente grabadas en los discípulos y pudieran comprender los milagros y demás acontecimientos de su vida como hechos realizados para mover a la fe en Él.

En segundo lugar, los Apóstoles anunciaban, ante todo, la muerte y resurrección del Señor, exponían su vida y sus palabras; de hecho la Resurrección consolidó sus recuerdos con una especial claridad gracias al Espíritu Santo, y comprendieron mejor tanto las palabras del Señor como las del AT. Predicaron a Cristo para poder ser comprendidos por sus oyentes y, conforme a los usos de su tiempo, empleaban narraciones, catequesis, himnos, doxologías, oraciones y otras formas literarias semejantes que hallamos en los Evangelios.

En tercer lugar, hecha esta instrucción primitiva, tanto oralmente como por escrito (pues en Lc 1,1 se habla de muchos que han tratado de ordenar la narración de los hechos), los autores sagrados la consignaron en los Evangelios con un método adecuado al propósito de cada uno. Teniendo en cuenta la situación de las Iglesias y buscando que los lectores conocieran el fundamento de las palabras que se les enseñaban (cf. Lc 1,4) seleccionaron de todo el material que disponían lo que era más útil para su fin.

De este modo los diversos contextos, o el orden de los dichos y los hechos se distinguen entre unos evangelistas y otros, pues aunque siempre mantienen el sentido de los dichos y hechos del Señor, su expresión puede variar. Es preciso además tener presente que el texto de los Evangelios de que disponemos no está en la misma lengua en que fueron pronunciadas las palabras del Señor, lo cual siempre puede dar lugar a algunas divergencias en la expresión.

La historicidad de los Evangelios

La Iglesia afirma con toda claridad que «los cuatro evangelios mencionados, cuya historicidad afirma sin dudar, narran fielmente lo que Jesús, el Hijo de Dios, viviendo entre los hombres, hizo y enseñó realmente para la eterna salvación de los mismos hasta el día de la Ascensión» (DV 19).

Para explicar dicha historicidad hay que tener presente que la tradición, que arranca desde Cristo hasta ser plasmada en los Evangelios, no es un conjunto de recuerdos difusos que sigan la dinámica propia de tradiciones populares en formas de parábolas, narraciones, etc, transmitidas y modificadas por la comuni dad. En dicha tradición se puede detectar tales formas literarias, pues eran las que se empleaban en la época, pero eso no quiere decir que estén desconectadas de las enseñanzas y la vida de Jesucristo. No podemos olvidar la fuerza de la memoria en la cultura de la época y el deseo de los seguidores de Jesús de mantener lo mejor posible su vida y su mensaje: no se trataba de narraciones folkloricas originadas en una comunidad más o menos creativa, sino en hechos y dichos que procedían de Jesús.

Precisamente la instrucción Sancta Mater Ecclesia hacía referencia a la utilidad que puede tener conocer las diversas formas de expresión o de los modos de redacción y uso de esas formas en los Evangelios (cuestión siempre muy hipo- tética); sin embargo advertía contra presupuestos que pueden hacer inaceptable tal método. En concreto señalaba los siguientes peligros: a) partir de la negación, por prejuicios filosóficos, de la existencia de un Dios personal, del orden sobrenatural, de milagros y profecías, y por ello tratar de desacreditar o dejar como material legendario lo que aparece en tal sentido en los Evangelios; b) en relación con lo anterior, mantener que la fe no depende de los acontecimientos históricos, como si fuera una decisión existencial según el modo de Heidegger, tal como propuso Bultmann; c) negar el valor histórico de los documentos de la Revelación; d) Negar el papel de los Apóstoles en la comunidad primitiva como testigos de Cristo y negar su autoridad, de modo que sería una comunidad creativa la que produjo los diversos materiales sobre Cristo y su compilación en los Evangelios.

Para los que no quieren reconocer que lo que dicen los Evangelios es verdadero e histórico, fue la comunidad la que dio lugar a toda una serie de narraciones, leyendas, catequesis etc, remotamente basadas en el recuerdo de un tal Jesús, del cual en realidad poco podríamos saber. Determinadas intenciones teológicas, sociológicas, etc, determinaron la estructura actual de los Evangelios. Como es fácil de advertir, todo esta construcción especulativa no tiene más fin que negar la religión cristiana tal como la propuso el Señor y transmitieron los Apóstoles en la Iglesia para proponer una Iglesia y una imagen de Jesús alternativa, que, en general, es simplemente un reflejo de la mentalidad de moda cuando escribe tal exegeta. Una cosa es que los hagiógrafos emplearan los modos de expresión de la época, y subrayaran determinados aspectos, y otra muy distinta es que construyeran unos relatos a base de invenciones con propósitos determinados. En realidad es la comunidad la que depende en su constitución de la enseñanza de Jesús que se plasma en los Evangelios, y no viceversa.

Es lógico que quienes se oponen a la historicidad de los Evangelios traten de establecer fechas de datación lo más tardías posible para que se pueda desarrollar esa tradición folklórica y perderse el recuerdo de Jesús. Por otra parte recurren a construcciones hipotéticas, como la fuente Q, que responden siempre a propósitos concretos del exegeta (conscientes o inconscientes) a la hora de interpretar la misma fe cristiana. Por ejemplo, dicha fuente, que sería un escrito sólo de dichos de Jesús, estaría en el fundamento de una hipotética comunidad a la que no importaría la muerte y resurrección del Señor, sino sólo sus palabras, es decir, la reducción de la fe cristiana a moralismo, algo muy propio de principios del siglo XIX.

martes, 19 de noviembre de 2024

Tema 303 PLAN INTEGRAL DE FORMACIÓN PRIMER CURSO. Presentación de las 42 Tesis

Presentación de las 42 Tesis

 Finalidad

Las tesis presentadas en el libro BREVE SÍNTESIS ACADÉMICA DE TEOLOGÍA del Profesor del Instituo teológico de San Ildefonso, Sr.Eduardo Vadillo Romero, tienen como finalidad, entre otras (examen de síntesis de los cursos de estudios eclesiásticos) servir como texto a personas interesadas en adquirir o recordar una síntesis teológica básica.

Estas tesis son un material bastante esquemático. Tras el enunciado y el esquema se presenta un breve desarrollo de cada una; se ofrece alguna sugerencia bibliográfica que en los temas dogmáticos y morales se centran en textos esenciales de la tradición católica. En general se han señalado textos del Magisterio, incluyendo el Catecismo, y textos del Derecho Canónico, así como alguna indicación de la Summa Theologiae de santo Tomás.También hay referencias a documentos esenciales de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

Algunos presupuestos

El estudio de la teología se orienta a adquirir una mente teológica, un modo habitual de entender la realidad a la luz de la doctrina sagrada, es decir, de lo que Dios ha querido revelar. Al mismo tiempo esta doctrina sagrada se debe estructurar de manera orgánica y lógica, de ahí que la teología deba emplear la argumentación y capacite para contemplar la realidad a la luz de Dios, y de este modo poder comunicar el mensaje de salvación.

El objetivo sería alcanzar aquello que dice santo Tomás cuando se pregunta si la sagrada doctrina es una ciencia única; en ese contexto afirma que la sagrada doctrina es: «Velut quaedam impressio divinae scientiae, quae est una et simplex omnium» (Es como una cierta impresión del conocimiento divino, que es único y simple para todos). (Summa Theologiae I,1,3, ad 2). Una síntesis de teología debería ayudar a conseguirla.

La teología desarrolla de una manera sistemática la Revelación de Dios, pero Cristo ha confiado el depósito de su Revelación a la Iglesia, a quien corresponde la interpretación autorizada del mismo. Por lo tanto el estudio de la teología,si se quiere mantener en lo que Dios ha revelado, debe realizarse en un ámbito eclesial. En otro caso se podrán hacer estudios de tipo histórico, filológico, socio- lógico, etc sobre cuestiones religiosas más o menos relacionadas con la figura de Jesucristo, pero, ni será teología católica, ni tendrán garantía de verdad. Las intervenciones del Magisterio, por ello, se encuentran en la misma dinámica de la Revelación, y de ahí su importancia para comprender la Palabra de Dios.

Quizá convenga precisar que la Sagrada Escritura es el alma de la teología (DV 24), pero no se puede indentificar la Sagrada Escritura sin más con el resultado de las investigaciones histórico-críticas, cuyo valor es innegable. Asimismo corresponde a la Iglesia juzgar las diferentes interpretaciones para establecer si responden al sentido de la Palabra de Dios. El Concilio Vaticano II, que debe ser leido en el seno de la tradición católica y no como un punto de inicio absoluto, recordaba la necesidad de estructurar la teología a partir de la Sagrada Escritura, los Padres, y el Magisterio de la Iglesia, empleando la guía de santo Tomás (OT 16). Esta es la metodología que subyace a las breves afirmaciones de las siguientes páginas, especialmente en la parte dogmática.

Sería lamentable que la teología sirviera para sembrar dudas y desconfianzas sobre la fe de la Iglesia. Realmente esta obra está escrita con una profunda confianza en el papel que la Iglesia tiene en la transmisión de la Revelación. Pero esta opción no es algo motivado por un deseo de fidelidad voluntarista o un apego a formas del pasado. Brota del profundo convencimiento de que la misma estructura de la Revelación en sentido católico requiere una aceptación sincera y leal de la enseñanza de la Iglesia, sencillamente, porque lo que enseña es verdad.

 

Observaciones sobre la distribución

 Cada tesis se desarrolla en 10 páginas en las que se apuntan los aspectos esenciales

Las primeras nueve tesis abordan los temas bíblicos. la historia de la Iglesia ocupa las cuatro siguientes y obviamente presenta las cuestiones de una manera muy resumida.

La mayoría de las tesis, desde la 14 a la 36 se podría clasificar como teología sistemática, aunque las tres primeras, dedicadas a la Revelación se han estudiado en los cursos de teología fundamental e introducción a la Biblia. Se ha optado por exponer el misterio de Dios seguido de la antropología teológica y antes  del estudio sobre Cristo, la Iglesia y los Sacramentos.


Las últimas seis tesis, de la 37 a la 42 están dedicadas a la teología moral. Las dos primeras de este grupo versan sobre la moral fundamental, mientras que la tercera aborda los tres primeros mandamientos, a los que se añade el tema de la oración. La moral de la persona, de la vida y la moral social cierran la parte de moral especial.

 


ÍNDICE DE TESIS

Temas Bíblicos

Tesis 1. Pentateuco y libros históricos   

Tesis 2. Literatura profética          

Tesis 3. Libros sapienciales y poéticos  

Tesis 4. Significado del término Evangelio, historicidad, origen,

composición y datación    

Tesis 5. Peculiaridades de cada evangelio sinóptico y Hechos       

Tesis 6. San Pablo y el epistolario paulino       

Tesis 7. Síntesis doctrinal sobre san Pablo      

Tesis 8. Evangelio de San Juan y Apocalipsis 

Tesis 9. Cartas católicas   

 

Historia de la Iglesia

Tesis 10. Historia de la Iglesia Antigua  

Tesis 11. La Iglesia en la Edad Media    

Tesis 12. La época nueva de la Iglesia  

Tesis 13. Del Absolutismo al siglo XX   

 

Teologia Sistemática

Tesis 14. Revelación divina y respuesta de fe 

Tesis 15. La Palabra de Dios: Sagrada Escritura y Tradición

Tesis 16. Formulación de la fe y reflexión teológica    

Tesis 17. El Misterio de Dios en la Revelación

Tesis 18. Formulación del Misterio trinitario      

Tesis 19. Creación y providencia de Dios         

Tesis 20. La creación del hombre y el pecado original           

Tesis 21. La Gracia de Dios         

Tesis 22. Jesucristo en la Sagrada Escritura    

Tesis 23. Formulación conciliar y teológica de la Encarnación        

Tesis 24. La obra de la Redención         

Tesis 25. María, la madre del Redentor 

Tesis 26. Origen y naturaleza de la Iglesia       

Tesis 27. La Iglesia, comunión jerárquica         

Tesis 28. El derecho de la Iglesia al servicio de su misión pastoral

Tesis 29. Liturgia    

Tesis 30. Sacramentos en general         

Tesis 31. Bautismo y Confirmación        

Tesis 32. Eucaristía

Tesis 33. Penitencia y Unción     

Tesis 34. Orden sacerdotal           

Tesis 35. Matrimonio          

Tesis 36. Escatología        

 

Moral Fundamental

Tesis 37. Moral Fundamental I      371

Tesis 38. Moral Fundamental II     381

Tesis 39. El Decálogo y el amor de Dios            391

Tesis 40. Moral de la persona       401

Tesis 41. Moral de la vida  411

Tesis 42. Moral social         421

 

lunes, 4 de noviembre de 2024

Tema 302 Plan General de Formación del movimiento CHL (2)

LA FORMACIÓN INTEGRAL DE LOS LAICOS CRITERIOS Y LÍNEAS DE ACCIÓN

Este documento se plantea como un referente general, un documento-marco, en cuyos planteamientos, criterios y contenidos pueden inspirarse los proyectos y programas para la formación de los miembros del Movimiento Christifideles Laici, Movimiento para la Nueva Evangelización.

 

(SEGUNDA PARTE)

 

III.- Etapas

No ignoramos la existencia en este proceso de otras instancias formativas en la Iglesia. En la practica habrán de coordinarse todas ellas: la Catequesis, en sus diferentes formas, la predicación ordinaria y cualesquiera otros recursos formativos poniendo siempre el acento sobre la dimensión laical y militante de cualquier actividad educativa para seglares.

 

Hay que reconocer, además, que muchos otros laicos entran en contacto con las asociaciones de apostolado seglar con un deficiente grado de iniciación cristiana y de catequización. Lo que obliga a prever en sus planes formativos la suplencia de tales lagunas.

 

Ambas situaciones reclaman un diálogo y colaboración frecuente y creativa, en el seno de las comunidades eclesiales, entre las iniciativas catequéticas y aquellas otras de carácter apostólico y misionero.

 

Las etapas corresponden a los diversos grados de madurez de la identidad y el camino que se va recorriendo. Podemos hablar de tres etapas: iniciación, consolidación y madurez permanente.

 

 

Primera etapa: la iniciación de la identidad cristiana.

 

Muchos bautizados, con una deficiente conciencia de su identidad como cristianos, mantienen ciertos vínculos con la vida eclesial. Convocados a distintas experiencias en nuestra Diócesis, entran en contacto con la Parroquias, otros movimientos y asociaciones de la Iglesia - adultos y jóvenes - determinadas personas que necesitan ser iniciadas en la fe y en la eclesialidad. A tal situación responde esta etapa, teniendo en cuenta que la iniciación a la identidad cristiana se realiza desde el comienzo dentro de las coordenadas de militancia, que constituyen el objetivo central de este proceso.

Tiene como objetivo: descubrir la identidad cristiana y dar los primeros pasos para asumirla. En este momento no puede faltar:

·     Encuentro consigo mismo.

·     El descubrimiento inicial de Jesucristo. Un encuentro que lleve al seguimiento.

·     Experiencia inicial del Dios de Jesucristo y de las implicaciones de la misma.

·     Opción por la militancia cristiana, superando las dificultades, prejuicios, etc.

·     Acceso al compromiso social y político, como expresión y testimonio de fe.

·     Cultivo y celebración de la fe y asimilación progresiva de una espiritualidad cristiana y seglar a través de la oración.

·     Interés por consolidar esta experiencia mediante la profundización de unos contenidos básicos de la fe de la Iglesia y de los valores del Evangelio.

 

En este contexto, el Cursillo de Evangelización es para nosotros una herramienta de inicio insustituible, pero aún insuficiente por su propia limitación espacio temporal y, aunque intensa, no cubre esta primera etapa.

 

 

Segunda etapa: la consolidación del ser y del obrar.

 

En este segundo momento el acento va a estar en el carácter sistemático de la formación.

 

El objetivo que nos proponemos es: desarrollar las dimensiones básicas de la identidad cristiana de un modo armónico y equilibrado hasta conseguir la unidad interna de la personalidad cristiana.

 

Abarca, de manera orgánica, las diferentes dimensiones de la fe: el conocimiento doctrinal, contrastado con la experiencia; la celebración enraizada en la vida; y la expansión de la fe en el compromiso misionero.

 

Para superar esta etapa se precisan unos planes concretos, a través de los cuales se ayuda a que los propios sujetos de la formación alcancen una visión sistemática sobre el universo de la fe y sobre las cuestiones que le afectan.

 

El resultado de todo este ejercicio se cifra en la consolidación de una conciencia y un carácter y en la formulación de un proyecto personal de vida cristiana.

 

 

IV.- Núcleos

Por el mismo carácter de la propuesta que hacemos, en el espíritu de ser guía-marco, sólo indicamos aquellos núcleos que no deben faltar en ningún plan de formación de laicos, si bien habrá que tener en cuenta el nivel, destinatarios, materias, etc. Las Materias que se citan a continuación son orientativas, pudiéndose ampliar en función de la base formativa que se vaya asumiendo.

 

1.- Núcleos de la etapa de iniciación.

 

1.1.- La fe cristiana como sentido de la vida

Opciones fundamentales.

Otra forma de vivir: la persona de Jesús. Jesús nos manifiesta al Padre.

Encuentro personal y seguimiento

 

1.2.- Implicaciones eclesiales de la fe cristiana

El seguimiento implica comunión eclesial

La misión de Jesús se continúa en la Iglesia.

La Iglesia realiza esta misión en la historia humana. Seguimiento y misión exigen conversión permanente.

 

1.3.- Repercusiones de la fe cristiana en la vida personal y familiar.

La dignidad de la persona.

La persona se desarrolla en la familia. Sentido crítico para discernir la cultura.

Seguimiento se expresa en proyecto personal de vida.

 

1.4.- Implicaciones de fe cristiana en la vida pública.

La persona es un ser en relación

"Todos destinatarios y protagonistas de la política". Implicación política de la fe cristiana.

Presencia en la vida pública como creyentes y militantes del Reino de Dios.

 

 

2.- Núcleos de la etapa de consolidación.

 

No olvidando que todo el proceso tiene una dimensión profundamente existencial y activa, en esta etapa el acento se pone en el carácter sistemático de la formación.

 

2.1.- Formación teológica

 

Primer Bloque :

-           Área Bíblica.

-           Sagradas Escrituras, Antiguo y Nuevo Testamento. Evangelios.

-           Visión Histórica (Historia de la Salvación) y Contexto

-           Área sistemática :

-           Cristología. Antropología teológica

-           Eclesiología.

-           Teología y Liturgia.

-           Ética y Moral.

-           Catecismo:

-           Sacramentos

-           Dogmas

-                               …

 

Segundo Bloque :

-           Espiritualidad del Laico

-           El laico, vocación y misión en la Iglesia y en el mundo, Fundamentos y evolución de la teología del laicado.

-           El laico en una eclesiología de comunión.

-           El laico en el mundo, presencia y fermento.

 

Tercer Bloque :

-           Doctrina Social de la Iglesia, Fundamentos históricos.

-           Cosmovisión teológica de la realidad temporal.

-           Historia de la Iglesia.

-           Los Derechos humanos como responsabilidad fundamental.

-           Otras Religiones. Apologética de la Religión Católica.

-           Liturgia.

-                   …

 

 

2.2.- Formación cívico y social.

 

La persona es un ser en relación "Todos destinatarios y protagonistas de la política"(CFL, 42)

-           Implicación política de la fe cristiana.

-           Presencia en la vida pública como creyentes y militantes del reino de Dios.

Para ir logrando una síntesis viva y fundamentada de:

Las dimensiones socio - políticas de la fe.

-           La manera coherente de vivir las relaciones entre fe y dimensión pública de la vida humana.

-           Los criterios para la actuación socio - política implicados en la fe cristiana.

-                   …

 

 

3.- Núcleo de la etapa de Maduración permanente de la experiencia cristiana

 

Primer bloque: Crecimiento en la oración. Profundización de la espiritualidad cristiana

-           Vocación. Descubrimiento de la voluntad de Dios

-           Bienaventuranzas

-           Patrística, Santos Padres.

-                   …

 

Segundo Bloque: Actualización de Conocimientos. Desarrollo de la Conciencia Eclesial

-           Magisterio de la Iglesia

-           Documentos Pontificios

-           Autores cristianos: filosofía, narrativa,..

-                   …

 

Tercer Bloque: Compromiso e Identidad. Comunidad Cercana

-           Chistifideles Laici

-           Otros movimientos eclesiales

-                   ….

 

Cuarto Bloque: Somos Iglesia: Comunidad Diocesana, Iglesia Universal

-           Corrientes eclesiales: Carismas y tendencias

-           Pastoral Familiar

-           Pastoral Juvenil

-                   ….

 

Quinto Bloque: Formación de Formadores

-           La formación del dirigente

-           Catequistas para la nueva evangelización: catequesis Infantil, juvenil, adultos

-

 

 

V.- Pedagogía.

No podemos nosotros obviar este punto. La pedagogía por la que se opta y nosotros recogemos y queremos impulsar como forma de trabajo en nuestro Movimiento es la Pedagogía de la acción.

 

Se trata de poner en relación lo que vivimos y hacemos con la fe y ésta con la vida, de modo que se interroguen mutuamente. El resultado que se pretende es dar forma cristiana a nuestra conciencia y existencia humanas y lograr un proyecto de personas libres y solidarias. La lectura creyente de la realidad, creemos, es un cauce adecuado para ello.

 

Distinguimos entre pedagogía y método. Este incluye técnicas y materiales a utilizar para poner en práctica una determinada orientación pedagógica. Para una adecuada formación de laicos, el método ha de favorecer:

 

·     Que el sujeto del proceso formativo sea realmente su protagonista, por tanto el método activo, y no un protagonismo cualquiera sino en grupo, en comunidad.

·     El descubrimiento de la propia experiencia humana y existencia. El método debe ayudar a que experimente en sí mismo qué significa ser cristiano.

 

 

VI.- Formación y Espiritualidad

La formación por la que optamos aspira a lograr una auténtica espiritualidad laical. Entendemos por Espiritualidad: "vivir según el Espíritu", es decir, la forma de vida que se deja guiar por el Espíritu de Cristo en la comunidad. Así la espiritualidad abarca la vida entera de la persona.

 

La espiritualidad laical es la espiritualidad cristiana como tal, es lo común a todos, sin ninguna ulterior especificación. Son los sacerdotes y religiosos los que en razón de su ministerio o consagración tienen unos rasgos específicos.

 

Descubrir la espiritualidad que nace del evangelio, de donde se puede hablar de una específica espiritualidad del laicado, distinta de la que puede caracterizar a los presbíteros o a quienes han optado por la vida religiosa en sus diferentes formas.

 

Una espiritualidad del seguimiento real a Jesús, común a todo bautizado. Los seglares están llamados a seguir a Jesús y a acoger las exigencias del Evangelio con los rasgos propios de su condición laical, para alcanzar en ella la plenitud de la vida cristiana y la perfección del amor, que es vocación de todo bautizado.

 

La formación debe desarrollar una espiritualidad evangélica, que abarca toda la vida y todas las situaciones y problemas de la vida. Porque ser cristiano no es para determinados momentos o circunstancias o en determinada proporción, sino optar por serlo, con seriedad, las veinticuatro horas del día de nuestra vida; es decir, en todas las situaciones y problemas -personales, familiares, afectivos, profesionales, educacionales, políticos ...- que se nos presenten en nuestro existir y que hemos de afrontar.

 

Hay que dejar atrás tanto los espiritualismos desencarnados, con un seguimiento fundamentalista de la religión, como los temporalismos unilaterales, con una espiritualidad únicamente sensiblera y emotiva, en los que, de un modo u otro, se falsea la identidad cristiana.

 

Una formación que unifique la fe y la vida, que evite los dualismos, que integre armónicamente en la conciencia, presidida por la fe, la condición secular y la condición cristiana.

 

Rasgos de esta espiritualidad:

 

-           Escucha atenta de la Palabra y de la vida

-           Fe que se

-           Radicalidad evangélica.

-           Solidaridad efectiva con los hermanos que sufren de uno u otro modo.

-           Asumir el conflicto de la Cruz

-           Testimonio de Cristo resucitado.

-           Espíritu y vivencia comunitaria.

-           Espíritu de las Bienaventuranzas.

-           Contemplación - acción

-           Apostolado por contagio.

-           Secularidad.

-           Santidad y cultivo de las virtudes

-           La búsqueda de la Verdad

-                   …..

 

 

VII.- Propuestas operativas

1.- Los Organos Funcionales (Escuelas y grupos de estudio)

 

La coordinación de los planes de formación se realizará, fundamentándose en estas orientaciones y criterios, a través de las Escuelas de Profesores y Dirigentes.

 

En el Secretariado de cada Sección, en contacto con el Secretariado General, se estudiará cómo realizar prácticamente la coordinación de los planes de formación, que ha de ser fiel tanto a estas orientaciones como al plan de actividades y calendario de cada Sección. Será El Secretariado de Sección quien planifique y coordine la formación común de cualquier proceso formativo llevado a cabo por las diferentes escuelas y en especial la Escuela de Formación. En el Secretariado General, se estudiará cómo desarrollar la formación de los laicos que participan activamente en el servicio de la acción caritativo-social.

 

El Consiliario General, según los propios estatutos del Movimiento, velará sobre la calidad formativa permanente de los sacerdotes que actúen como consiliarios en las secciones, y de los religiosos que se relacionen con el movimiento para que puedan acompañar a los laicos en estos procesos; y el Secretariado de General revisará sus planes de formación a fin de que se adecuen a estas líneas y criterios.

 

El Secretariado General, directamente o por acción delegada en hermanos responsables de impartir u organizar la formación, velará para que éstos contrasten, actualicen y tengan como referencia estas líneas orientadoras para sus propios planes de formación.

-           Revisar sus contenidos y metodología.

-           Evaluar trienalmente la globalidad de los planes formativos, a fin de discernir si están en consonancia con estas líneas orientadoras y con las necesidades y llamadas de la Iglesia particular.

 

 

2.- Formación concreta.

 

Se crearán, si se estima oportuno, algunos cauces formativos, v.g. la escuela de catequistas, grupos de formación de prematrimoniales, grupos de formación de adolescentes, etc. para situaciones especiales. En cualquier caso habrá que cuidar que esta formación especial no dificulte los programas de formación general, que son los que darán una base sólida.

 

El punto de partida será el nivel formativo actual de los hermanos y fomentar la importancia de la autoformación. Teniendo en cuenta la diferenciación en el nivel formativo, se intentaran agrupar las necesidades, preferencias y puntos de interés de los hermanos para que en pequeños grupos realicen su estudio que será preparado de forma alterna por cada uno de los miembros del grupo.

 

Periódicamente se expondrán temas de interés general relacionados con este programa para completar, amenizar y canalizar la formación de forma que a su vez sirva de canal para invitar a otros cristianos no pertenecientes al Movimiento y que tengan interés por progresar en su camino de conocimiento de la verdad.


 

 

 

 

3.- La Parroquia.

 

Los hermanos que realicen acción apostólica en parroquias, revisaran y se planificará el plan de formación de la comunidad parroquial, que ha de estar en comunión con los planes y orientaciones de la Iglesia diocesana, y en consonancia con el nivel formativo de los hermanos. En este plan, no debe faltar:

 

-                               El proceso catequético de maduración y crecimiento en la fe, haciendo especial hincapié en la Catequesis de Jóvenes y Adultos.

-                               La formación básica de los agentes de pastoral en sus diversos sectores (Catequesis, Liturgia, Cáritas, etc.), la planificará en coordinación con los Secretariados correspondientes. En estos casos hay que aprovechar las diversas escuelas existentes a nivel diocesano, de magisterio probado, que por su especialidad y experiencia puedan ofrecer una formación completa y efectiva.

-                               La formación en el ámbito familiar se estructurará en coordinación con los hermanos que están especialmente capacitados, por haber cursado estudios específicos en el Master de las Familias, a fin de que las familias puedan ser evangelizadas como un proceso continuo a lo largo de la vida y no como un simple trámite con motivo de algún sacramento.

 

 

CONCLUSIÓN

 

Con este documento, El Movimiento Christifideles Laici quiere unirse al sentir de la Iglesia universal que descubre la necesidad de una mayor y mejor formación del laico, en consonancia con su índole más específica: lo secular.

 

Por tanto, este documento ha de servir para orientar, guiar y revisar los distintos procesos formativos del Movimiento, así como los que ofrecen las distintas Secciones y Escuelas.