LLAMADOS A COMPLETAR LA PASIÓN DE CRISTO XXXXXXXXXXX Todos los que sufren han sido llamados de una vez para siempre a ser partícipes "de los sufrimientos de Cristo”. Así como todos son llamados a completar con el propio sufrimiento "lo que falta a los padecimientos de Cristo”. Cristo al mismo tiempo ha enseñado al hombre a hacer bien con el sufrimiento y a hacer bien a quien sufre. XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXccXXX Es necesario pues que en la cruz del Calvario acudan idealmente todos los creyentes que sufren en Cristo, vayan también allí los hombres de buena voluntad, porque en la cruz está el «Redentor del hombre», el Hombre de dolores, que ha asumido en sí mismo los sufrimientos físicos y morales de los hombres de todos los tiempos, porque en el amor puedan encontrar el sentido salvífico de su dolor y las respuestas válidas a todas sus preguntas. XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX Con María, Madre de Cristo, que estaba al lado de la Cruz, nos detenemos ante todas las cruces del hombre de hoy.
EL SACRAMENTO DE LA UNCIÓN DE ENFERMOS (Catecismo puntos de 1499 a 1532) XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX Con la sagrada Unción de enfermos y la oración de los presbíteros toda la Iglesia encomienda al Señor sufriente y glorificado a los que la enfermedad ha postrado, para que los alivie y los salve, más aún, les exhorta a asociarse libremente a la pasión y muerte de Cristo para que así contribuyan al bien del Pueblo de Dios. XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX La enfermedad puede conducir a la angustia, a veces incluso a la desesperación o la rebelión contra Dios. También puede volver a la persona más madura, ayudarla a discernir en su vida lo que no es esencial para descubrir lo que sí lo es. A menudo la enfermedad provoca una búsqueda de Dios, un retorno a Él, se convierte en camino de conversión. XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX El rito del sacramento es atestiguado por el apóstol Santiago: "Si alguien está enfermo, que los presbíteros le unjan con óleo en el nombre del Señor y oren por él. Y la oración con fe, le será saludable: el Señor hará que se levante y le perdonará los pecados que haya cometido "(St 5). La Iglesia administra este sacramento especialmente destinado a reconfortar a los que están probados con la enfermedad. Se da a los enfermos que están en un peligro serio, ungiendo en la frente y en las manos con aceite, debidamente bendecido, diciendo estas palabras: "Por esta santa Unción y por su gran misericordia, el Señor te ayude con la gracia del Espíritu Santo, para que libre de pecado, te conceda la salvación y alivie tus sufrimientos". XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX Este sacramento no es únicamente para los que están en peligro de muerte, también se administra a los que están debilitados por la vejez, o antes de una operación importante. Se puede recibir más de una vez. El ministro del sacramento es el obispo o el presbítero. La Unción de los enfermos es una celebración litúrgica y comunitaria, tanto si se administra en casa, en el hospital o en la Iglesia, como si se administra a un solo enfermo o a todo un grupo de enfermos. XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX Es conveniente que se celebre dentro de la misa, si es posible, y puede ir precedida del sacramento de la Penitencia y seguida del de la Eucaristía. La liturgia de la Palabra, precedida de un acto de penitencia abre la celebración, en la que el sacerdote impone las manos sobre el enfermo, ruega por él y le unge con el aceite bendito.





EL SACRAMENTO DEL PERDÓN 











